Los contras de la evolución
- 31 mar 2015
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¿Puede la evolución haberse equivocado? ¿ Es posible un desajuste entre la naturaleza y su contexto? Una teoría sobre el por qué de nuestro estado de estrés continuo en la sociedad actual, puede darnos respuesta a estas preguntas.
Nuestro cerebro sigue siendo el mismo que hace 100.000 millones de años, época en la que utilizábamos nuestros sistemas de ataque y recompensa para sobrevivir cada momento. Estos dos sistemas mantenían al hombre vivo gracias a sus mecanismos de defensa, huida o ataque en momentos de peligro y mecanismos de anticipación a recompensas para la búsqueda de estimulación positiva, como comida, sexo, sueño y protección. He aquí dos mecanismos que explican a la perfección la naturaleza del estres y la ansiedad. El estrés entendido como una reacción fisiológica ante un peligro inminente en el que hay que atacar, huir o quedarse paralizado. La ansiedad es la preocupación por una situación futura incierta, para la cual buscamos solución, previsión o evitación de futuro daño o malestar. Estos mecanismos eran eficaces porque su duración en el tiempo estaba adaptada al peligro inminente o la previsión a corto y medio plazo, lo que en aquella época debía ser no más de unas horas o un día.
MISMOS SISTEMAS, DIFERENTE ENTORNO.
Al parecer nuestro cerebro y sus sistemas de supervivencia sufren un desajuste con respecto al entorno en el que nos encontramos en las sociedades occidentales. El estrés como trastorno, surge en el momento que se mantiene un estado de tensión física y emocional sostenido en el tiempo. Pasamos días y días preocupados por todo lo que debemos hacer y en un "modo ataque-huida on" constante que provoca afecciones graves en nuestra salud.
EL ESTRES Y NUESTRO CUERPO
Está muy estudiado el daño que el estrés continuado causa en nuestro cuerpo. Problemas en la piel pasando por problemas en el sistema inmunitario hasta problemas cardiovasculares.
Algunas de las consecuencias del estres:
La piel: Aparición de acné y eccemas provocado por una respuesta inflamatoria del sistema nervioso y cambios hormonales que producen su aparición.
Sistema respiratorio: Algunos estudios hablan de una relación entre el asma y el estrés.
Sistema cardiovascular: Afecta al ritmo cardiaco, a la cantidad de colesterol en sangre, provoca hipertensión arterial y está relacionado con ictus y miocardias ( anginas de pecho e infartos).
A nivel ocular: Según la Clínica Baviera del Instituto Oftalmológico Europeo un exceso de estrés puede provocar temblor en los ojos debido a que excita a un pequeño músculo cuya función es elevar los párpados.
A nivel epático: El estrés destruye los hepatocitos, provocando que las enfermedades propias del hígado se agudicen.
Sistema cerebral: El estrés produce cortisol y los niveles elevados de cortisol afecta a zonas del cerebro encargadas por ejemplo de la memoria de trabajo o la toma de decisiones y puede afectar a funciones cognitivas importantes como la toma de decisiones, flexibilidad, atención y concentración.
Sistema inmunitario: con una alarmante disminución de nuestras defensas.
Se han encontrado datos también relacionando el estrés con obesidad y sobrepeso, perdida de cabello, reducción del deseo sexual, problemas de insomnio, desregulación en la menstruación, úlceras...
VIVIR EL PRESENTE
En nuestra sociedad hiperestímulo, nos resulta verdaderamente dificil parar y darnos cuenta del momento presente. Estamos constantemente buscando estímulos, haciendo previsiones, planeando tener más, huyendo del malestar a corto plazo....
Ahora ya puedes reconocer en tí cómo tu cerebro está gobernado por esto sistemas, que si bién son utiles para la supervivencia, debemos saber reconocer el desajuste en momentos de saturación mental, tan comunes en todos nosotros.
Saborear el presente no es tan dificil como parece, es cuestión de tener voluntad y saber cómo.




















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