El orden mata la creatividad. No eres un árbol.
- 16 dic 2015
- 2 min de lectura

Si nosotros no soñamos difícilmente nuestr@s hij@s o alumn@s aprenderán a hacerlo.
El efecto Pigmalión, en psicología, es un fenómeno que explica cómo la creencia que tiene una persona puede influir en el rendimiento de otra. Y por muy objetivos que nos consideremos, es imposible que dentro del sistema de educación actual, con el modelo de evaluación que se aplica, se pueda evitar este efecto. No hace falta mirar más lejos de las aulas para ver los resultados. Si preguntamos a los niños, más de la mitad percibe el acudir a la escuela como una carga, con lo cual el mensaje transmitido para el futuro, no es muy alentador.
Sin embargo, cada vez más escuelas se atreven a romper los esquemas de un sistema arcaico y absurdo. Detrás hay personas que han entendido que si pretendemos formar adultos sanos, hay que innovar en la educación. Han dejado de ver a los alumnos como meros receptores y los han convertido en los creadores de su propio futuro. Y los resultados no han tardado en verse. Al eliminar las expectativas, niños considerados problemáticos y mediocres, han visto nacer sus ganas de involucrarse en los trabajos y los proyectos de clase, proyectos que no se limitan a una sola asignatura, sino que integran distintos contenidos. Así el aprendizaje deja de ser aburrido, adquiriendo estabilidad en el tiempo.
No hay necesidad de "disciplina" porque está comprobado que el orden mata a la creatividad. Los niños despliegan sus alas y protagonizan sus vidas.
Einstein decía que si una mesa desordenada reflejaba una mente desordenada, ¿qué refleja una mesa vacía?
Entonces ¿por qué al ser tan efectivo se tarda tanto en implantar a nivel estatal?

Porque nosotros los adultos nos aferramos a algo que conocemos, porque vivimos con miedo al cambio. Nos asusta la incertidumbre, es como lanzarse al vacío sin red de sujeción. Implica responsabilidad por las decisiones tomadas, porque no ampliamos nuestro horizonte. No vemos el daño a largo plazo que producimos a l@s niñ@s .
Pero es una cobardía que se paga con generaciones. Porque si nosotros no soñamos difícilmente nuestr@s hij@s o alumn@s aprenderán a hacerlo.
Hay un refrán que dice que “si no estás a gusto en un sitio, ¡muévete! No eres un árbol.”
(Jim Rohn) . Y es verdad.
Como educadores, si no estamos a gusto con el sistema educativo, soñemos y cambiémoslo. Lo que hace un siglo se consideraba zona de confort, no tiene por qué seguir siéndolo ahora. La realidad fluye en el presente, no en el pasado.
Autora: Adela Danaila ( Blogger de actualidad ).
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